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domingo, 20 de mayo de 2012

LA CORTEZA











La corteza que cubría el profundo dolor,

impedía que se resquebrajase para formar alguna fisura.

Aún así, a través de su muralla llegaban los silencios

del ruido exterior .


Y Repetía una y otra vez la misma oración :

Dejaron de oirle y creyó que eran sordos.

Dejaron de agarrarle y creyó que eran mancos.

Dejaron de verle y creyó que eran ciegos.

Dejaron de acercarse y creyó que eran cojos.

Dejaron de hablarle y creyó que eran mudos.

lunes, 14 de mayo de 2012

DEL MIEDO Y SU PODER.












El miedo nos hace vulnerables. Irrumpe en nuestras vidas luciendo diferentes disfraces:
  • La amenaza de enfermar.
  • La amenaza de perder a quien queremos.
  • La amenaza de perder el trabajo.
  • Perder, perder, perder.....
El miedo atenaza y se adueña de las voluntades. Nos hace tropezar y perder el equilibrio de la confianza, se pierden los objetivos ante la inseguridad que se instala, de forma que una barrera invisible nos cerca y crece como una mala hierba para detener cualquier actitud incauta que pueda saltar el muro del miedo.

El miedo priva la libertad , somete y hace someter.

Se mata por miedo, Se mata de miedo, se muere ,de miedo, se ensordece por miedo y se dejan de oir los millones de latidos en pro de la libertad,
Se otorga la injusticia por miedo. Se atrapa a las personas justas, por miedo a su fuerza.

Cuántas veces surge una extraña solidaridad, que crece y crece, se extiende y se expande como cofradías colectivas del miedo y surgen las dictaduras.

Tener miedo, no es ser cobarde, ser valiente y sentir miedo es posible. No se siente miedo por cobardía. La cobardía en sí, puede ser una gran aliada de la mezquindad.

Las crisis, las religiones, las guerras, el hambre. ¿Quién maneja los hilos del miedo que nos hace pender de un hilo, como las marionetas?.




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lunes, 23 de abril de 2012

Afectos


No sabía si iría o no. Siempre que tengo que ir a un entierro de alguien no muy cercano me cuestiono mil veces la decisión.

En este caso era bastante cercano el vínculo familiar que nos unía, pero el tiempo transcurrido sin vernos, sin tener noticias los unos de los otros nos convertía en extraños.

Tío carnal, por parte de madre. Su hermano mayor. A  punto de cumplir los 90 años. Veinte años sin vernos.

Las razones que justificaban la ausencia total de relación estaban en la ausencia también de mi madre, veinticuatro años atrás.

Como unen y  cohesionan la familia las madres es algo que sólo se puede saber cuando dejan de estar. El puente que se establecía entre tíos, primos y demás deja de existir y la distancia se hace cada vez más insalvable.

Dos días fueron los que estuve dando marcha adelante y atrás a la idea de asistir al funeral. Para qué? A quién beneficiaría mi presencia?, Qué sentido tenía después de tanto tiempo?

Fui. Cómo casi siempre me ocurre con este tipo de dudas elegí la decisión adecuada.

Tres eran los hijos de mi tío,  viudo hacía treinta y tantos años, por lo  tanto tres eran los primos que perdían a su padre.

Y supe por los abrazos recibidos por ellos que yo debía estar allí. Descubrí que un afecto ancestral, antiguo,  de nuestra infancia nos había unido y a pesar de los años seguía vivo.

Y ese afecto que ni sabía que existía, lo ocupa todo hoy, con la certeza de saber que si a alguien  benefició que yo fuese a ese entierro fue a mi misma.

viernes, 9 de marzo de 2012

pez


El  mar me limpia,
Su azul baña por completo mi alma
Elimina toda suerte de  inmundicia.
El fuerte oleaje remueve mis secretos rincones
Expulsando cualquier resto indeseado.
Mi lucha  es ardua y mi camino la pureza,
Debí nacer pez

LA GALERA





Parecía una galera, lejana, oscura, quieta. Desde mi roca oía el sonido de las olas al romperse casi a mis pies.

Después volví a mirar el horizonte imaginándome en una isla desierta, avistando la presencia de un navío, un navío que, ahora que yo era tan sólo el superviviente de un gran naufragio, parecía alejarse.

Las olas seguían rompiéndose en millones de gotas en una danza agresiva y atronadora, y al mirar de nuevo al horizonte ví que mi galera había cambiado su rumbo, olvidándome para siempre en esa playa.
Decidí así seguir  contemplando la hermosa danza  a mis pies.

domingo, 26 de febrero de 2012

la vida


Creo que he salvado una vida, lo digo en serio.

Y lo cuento no por condecorarme con nada sino porque no es usual que uno salve la vida de alguien cada día, y estoy un tanto impactada.

Bien, yo hoy cambié un poco mi rutina y en lugar de ir a la playa de siempre fui a otra. De regreso a mi lugar habitual pasé por un caminillo paralelo a la vía del tren. Es un camino podríamos decir hecho a fuerza de pasar pero no urbanizado ni tan solo adecuado para el paso, ya que se encuentra por encima de una pequeña cala.

Al iniciar ese senderillo, la única persona que había, un tipo con su bicicleta me dijo:” lo van a matar… alguien debería llamar a la policía”. Yo no entendí nada hasta que al mirar a lo lejos vi una figura masculina caminando por encima del rail del tren. Iba en la misma dirección en que habría de ir  el tren que pasa por esa vía, por tanto no podía ver su llegada.

Yo observé unos instantes y me di cuenta de que el sujeto en cuestión no estaba simplemente cruzando, sino caminando bamboleante. Saqué el móvil y marque 112, el teléfono de emergencias. Dije : “una urgencia en Vilanova i la Geltrú , camina un chico por via del tren…si no vienen ya lo matará el tren, hace rato que no ha pasado ninguno, por favor, urgente (di situación).

A todo esto la persona se había acercado suficientemente a mi posición como para ver lo joven que era, apenas los 20 años, y darme cuenta de que estaba en inminente peligro porque no tenía consciencia de el,parecía bajo los efectos de algún alucinógeno, no sé, la mirada perdida.

Justo al llegar a mi altura, nos separaba el bajo muro que separaba la vía del tren del camino y la vía contraria, le dije con un tono alto de voz : “hola”, me miro sobresaltado y asustado de mí se giró y trepó por el poste tipo escalera que hay a lo largo de las vías del tren, saltando al otro lado del muro. Se alejó caminando.

Yo seguía con el teléfono y la comunicación con el 112 abierta. Pasó el tren.