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martes, 18 de enero de 2011

El arroz

Hoy decidí ponerme dos años de más. Total que más da ! Sería la manera de superar el trauma que produce cumplir años. Se trata de enredar un poco a la mente de manera que si al ponerte dos años de más te acostumbras a una cifra superior, al cumplir en realidad dos menos, digo yo que algo de alivio se debe encontrar . Todo esto lo iba pensando mientras ejecutaba el movimiento de los platos u octavo movimiento de Qi gong , en el que imaginando que tus manos contienen dos platos de arroz, realizas elipses frontales, laterales y por encima de tu cabeza procurando que tus palmas permanezcan siempre bien planas y boca arriba, ya que de contener realmente platos de arroz , un movimiento erróneo los haría caer.
No sé porqué empecé a pensar eso de la edad, me acerco bastante al medio siglo, aunque me preocupa menos mi edad que cuando cumplí treinta y me sentía muy mayor, pero creo que estaría bien olvidarse de ciertos datos.
También pensé que si alguien me preguntaba podría decir la fecha de nacimiento y que calculase el otro, y si el otro fuera tan hábil con los números como yo, siempre podría tener la duda de si restó bien o no, pero de lo que se trataba era de enredarme a mi misma y no al resto. En definitiva, pensé, es lo que la gente hace con el reloj cuando lo adelanta 10 minutos, saben que está adelantado pero actúan como si fuese correcta la hora que señalan las agujas para poder llegar con tiempo suficiente a sus citas. Claro que yo lo que pretendía era adelantar mi reloj dos años y eso visto así me pareció exagerado. Tal como estaban las cosas, sin dar con la solución a la cuestión de la edad, pensé que podría ponerlo por escrito y ver si eso me aportaba luz, y tal vez haya sido así porque bien pensado de lo que se trata es de cumplir, dos más o dos menos pero cumplir y seguir tratando de que no caiga el arroz.

jueves, 13 de enero de 2011

Amanecer

Y en lo alto Venus, brillante.
Edificios recortados en la oscuridad emanando una suave luz anaranjada por sus tejados.
El cielo azul noche aún, y un intenso frescor que llega a mi cara asomada a la galería .
Ayer la puesta de sol me entristeció. Lo vi alejarse poco a poco hasta desaparecer en el mar y sentí de repente las ausencias, sentí que lo perdía.
Hoy contemplo el amanecer, bello, suave, y toda esa belleza aumenta mi miedo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Imposibilitado de sentir el dolor aún incluso después de acudir a los mejores especialistas, se quitó la vida.

martes, 30 de noviembre de 2010

"Mantente lejos de los infelices ya que éstos estan ansiosos por compartir su infelicidad "

lunes, 22 de noviembre de 2010

Tomando nota

" O nos hacemos infelices, o nos hacemos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma." Carlos Castaneda

martes, 16 de noviembre de 2010

Judías verdes



Sentía el chasquido de las judías partiéndose en dos. Mi madre quitaba primero las dos puntitas de los extremos con las uñas y después una a una las iba partiendo por la mitad. Yo, desde la cama me sentía feliz. Un día de colegio sin colegio. Llenando todos mis sentidos con aquello que pasaba en mi ausencia en un día ordinario.
Me extrañaba la luz de la mañana entrando por el balcón, era raro, diferente, llegaba hasta mi cama y me calentaba y aunque seguramente mi fiebre ya había pasado ni se me ocurría poner un pié afuera..
Mi madre canturreaba… trajinaba, como ella decía, hacía un poco de ruido en la cocina fuera del alcance de mi vista, seguramente fregando los platos. El ruido del agua, fresca sin duda, mezclándose con el jabón hasta hacerlo desaparecer me relajaba, era como oír correr un río fresco a borbotones. Después el cacharro con las judías verdes y las patatas que llevaba a la mesa redonda del comedor donde ella las empezaría a preparar. Primero ponía la radio, justo cuando empezaba Radio Fémina en Radio Reloj de Radio España, con la emisión del consultorio de doña Montserrat Fortuny. Laboratorios Eupartol patrocinaba el programa, pero aunque a mi eso me daba igual , me maravillaba poder oír esas palabras: Eupartol, Radio Reloj, Radio Fémina, las musiquillas pegadizas y las voces maravillosas de los que habitaban en el transistor.
Todo eso y el chasquido de las judías frescas en las manos de mi madre. Me sentía especial por un día, o una mañana tan sólo. Nada más yo recibiendo todas esas sensaciones, el color de la mañana tardía, el olor de las judías al quebrarse, el calorcito del sol en mi almohada …Mis hermanas vendrían al mediodía a comer y pondrían punto y final a mi reinado, llegarían a la hora en que yo hubiese también llegado en un día ordinario y dejaría de ser… una reina de 8 años.