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martes, 2 de enero de 2018

Balance último día de 2017


Último día del año y  aunque no soy ni de tradiciones ni de costumbres pétreas(más bien al revés), siempre me sale sin querer  algo simbólico como  hoy esto o  mañana ordenar un  armario.
Nunca me ha llegado de pensar que tal año era malo y convenía que acabase y pensar que el siguiente fuese mejor. Ni siquiera el peor año de mi vida (198…) pensé nada  atribuido a la fecha o a la mala suerte, aunque la hubo y mucha.
Ahora enmarco lo que digo en el año porque me ayuda a acotar y sirve de excusa al mismo tiempo para mi  vomitina.
Mi hijo marchó al Pirineo justo hace un año y eso me ha aportado cosas nuevas, importantes  y bonitas. El saberlo lejos, madurando, trabajando duro y empezando desde cero me ha aportado una visión nueva de él que me ha conmovido en muchas  ocasiones. También me he regalado a mi misma la felicitación por mi empeño en su educación y a capa y espada o contra viento y marea. También me ha permitido conocer el valle donde habita y empaparme de naturaleza pirenaica, hayedos, ríos y nieves bien frías.
Mi trabajo en el huerto terapéutico  ha sido también algo especial, nuevo y más que gratificante, sobretodo cuando mi conocimiento del colectivo particular era nulo y los avances que he vivido son tantos. Así que sorprendida,  agradecida y feliz.
Más libros este año que otros y la confirmación de que si tienes una buena historia que leer no sólo no te sientes sola sinó que te sientes más viva que nunca. Entre otros el descubrimiento de Gregoire Delacourt con su lista de  deseos  ”La liste de mes envies”, con la que coincidía absolutamente  y el ensayo de Dolors Reguant  “Trascendir més enllà de l’Olimp”, que me ha hecho entender el cómo y el porqué de la presencia del infortunio sexista y sus raices milenarias. He hecho una poca difusión ya. Gracias querida Pepa por regalármelo.
Un paso más en la constatación de que este mundo necesita un cambio de arriba abajo y que la revolución ha de ser feminista porque no hay “otra”. Un nuevo mundo necesita emerger entre tanto patriarcado castrador, injusto y mezquino. Basta de que nos maten o nos sometan a cada paso, basta de callar, conceder, asentir o eludir. Quien calla ante el machismo sufrido  en piel ajena es cómplice y yo me uno a ese grito y lo hago lema en mí. No dejar pasar ni la mínima, porque de a gota se llena la pila de la violencia y ya desborda. Ni macros ni micros que todo engorda. Cuando G. de 15 años me dijo que un día un tipo le puso la mano en la cintura y le preguntó el nombre me sentí como si me hubiesen dado una bofetada inesperada por lo aturdida que me quedé. Por G. por A.  por B. por Diana Quer y por todas nosotras a la lucha.” Matem la bèstia”.  
Añado que hasta me asombro por la suerte de no haber conocido el maltrato en mi casa, ni en mi familia toda y no habiendo padecido eso tan horrible casi que me siento privilegiada porque a la que rascas todo está lleno. Sólo por eso, que  no debe ser mérito sinó  normalidad, quiero aún más a mi padre, le haré una tortilla con mucha cebolla, que es como le gusta.  
Un elemento de desafío este año fue  la natación, que jamás me gustó por lo aburrida que me parecía y me ha acabado motivando un montón por la oportunidad de evasión terrestre que me  ha dado y lo que vendrá.
Tristezas también en este periodo porque mi Rita se fue. Me dejó muchas cosas bonitas en el corazón y me pude despedir y decirle cosas al oído que la hicieron sonreir con su expresión maravillosa. No tengo dolor por su ausencia pero si añoranza y cariño para siempre. El retrato que me hizo hace años de pronto en lugar de devolverme mi imagen me devuelve la suya a cada poco.
Mi amiga Moxi también dio un poco de marcha al año y nos tuvo un poco en vilo pero hay Moxi para rato y la vamos a disfrutar, vaya que si, además es la Delegada de turismo de la zona así que tal como se está incrementando el turismo  demoledor y transfigurador la vamos a necesitar.  Amigas todas cuidarse ¡
Aunque también  disfruté de muchas risas compartidas con mis amigas entre otras cosas  por el  absurdo  panorama político que no es de risa y si de pena, pero llegado a ciertos límites ya rayando en lo grotesco nos daba por la risa.  También eché mucho de menos a J.L. porque se habría unido a nuestro sentir de modo infalible, y no solo por eso sinó  porque sí simplemente.
Para cuando políticas sociales, pensando en la equidad, la justicia, el medioambiente, el pan para todos y el amor universal?  No creo que lo vea nunca porque los intereses son demasiados y el pueblo duerme el sueño de la nevera llena de comida basura, el armario repleto de low cost  provenientes de la esclavitud  y la tele rellena de mentiras repetidas una y otra vez calando en los cerebros aletargados que ya van bien al sistema.
Para el que viene no hago nuevos propósitos porque yo reciclo y con los viejos ya me sirve, son los que uso siempre y me funcionan aún. Cada vez más yo con menos “yo” y más convencida de que la ternura y el amor han de ser unos “básicos” en mi fondo de almario junto con el pidiendo  a dios  que el dolor ajeno  no me deje indiferente nunca (canción de A.B ).
Y de ese  libro de Giardinelli  que por acabar tengo y que me está resultando tan entretenido : “Él dijo que le hubiera gustado conocer la Patagonia. Le habían contado que allá hay paz, ovejas, cielos inmensos, y hielos perfectos y hermosos”, pues si acaso y si de añadir algo a mi vieja lista se trata me pido eso, sobre todo la paz,  pero  en abundancia, que haya para todas, para dar, vender y regalar. Paz Universal  por  piedad!

Feliz año!!





sábado, 30 de diciembre de 2017

                                                  Rastrejant la bèstia

No, aquella no va ser la pel.lícula de la meva vida, de fet no la vaig poder veure. Jo era  allà davant la gran pantalla d’un cinema de barri de les Corts amb les  meves companyes de classe repartides pels seients de la sala i una mà al meu genoll  infantil d’onze anys.
No, aquella no va ser la pel.lícula de la meva vida però si va ser la primera vegada que vaig sentir aquesta por “diferent”, por de l’home.
Una por que a mi em va arribar en forma de mà posada al meu genoll  i que em va paralitzar,  que em va fer percebre que hi havia alguna realitat que jo desconeixia fins llavors i que amagava moltes tenebres.
 Desprès i amb els anys més senyals, indicis per tot arreu, presentiment de quelcom que no va i la certessa de que d’un moment a l’altre “això” podia caure a sobre meu igual que ahir va caure sobre teu, a sobre d’ella, o d’ella altra fins arribar a simplement saber que cau a sobre de totes i cau cada dia . Es  por de la bèstia furibunda de l’assatjament sexual, físic i psicològic.
I com fem amb la bèstia, com ens defensem, com ens desfem d’ella?  Potser primer reconeixent-la , sabent quina cara té, com son les seves urpes, com són les seves dents i com es mou i  un cop identificada trobar el seu niu, on es gesta , d’on surt.
No passem per alt cap indici, cap senyal per petita que sigui perque  són els petits senyals del dia a dia que ens poden ajudar a seguir-li els passos, capturar-la i  posar-hi fi. Sabem que el diumenge dia 10 d’aquest mes  una dona com tu i com jo la va veure .

 Així doncs la cacera  comença i nosaltres som moltes. La matem segur!

domingo, 18 de octubre de 2015

El Fantàstic

Son de cine esos días del otoño
con un tiempo  aún calido y alegre
los reencuentros, las visitas  de la gente
las  películas de un "Fantástico"  presente.

Calles llenas mucha prisa tienen todos 
los que corren  para un lado para el otro
magia dentro de las salas del Fantàstic
magia fuera en las vidas de nosotros.   
          

viernes, 16 de octubre de 2015

ELLA

Una de tantes tardes del mes de juny, i com sempre a aquella hora jo cuidava la Maria, li donava el berenar, li feia companyia.
Aquella tarda miràvem plegades a través de la finestra l’hort del davant, una visió esperançadora, ella des de la seva cadira de rodes, jo al seu costat.

L’ascensor que comunicava les diferents plantes de l’edifici es va obrir i allà va aparèixer ella, petitona, bonica, amb uns ulls claríssims i vius que m’havien commogut ja feia temps quan la vaig veure per primera vegada.
Tenia 93 anys i era quasi bé una excepció d’alegria i salut en mig de tanta gent trista i desvalguda, que es confirmava en el seu moviment i una conversa amena i coherent.
Ara havía pujat per a veure les plantes que hi havien a la terrassa del segon pis. Li agradava observar com la menta, les maduixes, els melons creixien, i s’entretenia treient d’aqui i d’allà alguna herbeta indesitjable.
La vàrem acompanyar a la terrassa i allà em va parlar de les seves aficions, de que havia sigut modista a Barcelona per una casa de confecció de bates d’estar per casa. Em va parlar dels seus fills, de sa germana amb qui va compartir pis quan vivia i treballava a la ciutat i amb orgull evident em va mostrar que la camisa i la faldilla que portava l’havia fet ella mateixa. La veritat és que ara no li esqueia molt a mida de petitoneta que s’havia fet, però la mostrava com un gran trofeu .

Continuava explicant-me coses de la seva vida sense mencionar en cap moment al seu marit, i ara jo ja començava a tenir una certa curiositat per saber si havia estat casada o pel contrari era mare soltera. Li vaig preguntar directament: Vas casar-te ?
Si, em vaig casar però ell va morir als 25 anys ...una grip, a l’època era normal.
Vaig exclamar-me per l’inesperat de l’edat, del greu que em va saber.
Ella va dir llavors: Si ell no hagués mort, la morta hauria estat jo. Sí, com totes aquestes dones mortes a mans dels seus marits. El meu també era un maltractador.
Sense més paraules, impactada per la cruesa de la història vaig mirar–la amb més atenció que mai, petitona, bonica, d’ulls clars com el mar, encantadora i ...maltractada.
Aquesta història és real i J. encara és viva, com ho és el seu record.

lunes, 9 de febrero de 2015

a ganchillo



Hacía un tiempito que los tenía. Eran de ganchillo, amarillos y de ribete verde. Colgaban de un ganchito en mi cocina. Los quería. Hechos por ella. Graciosos me evitaban quemarme cuando sacaba algo del horno.

Hoy al girarme para secarme las manos los vi. Los cogí, los toqué, más bien los  acaricié  y  lloré.

lunes, 13 de enero de 2014

PERPLEJIDAD


Unos  cuantos retazos en mi cabeza. Escenas tomadas de aquí y de allá que me hacen pensar, sentir que la cosa no va.

En el metro de Barcelona, dentro del convoy, el niño sentado junto a su papá no deja de dar pataditas al asiento. El padre parece cansado, ausente. El niño aporrea con sus piernecitas de cinco años la parte baja del asiento y produce un ruido ensordecedor. Todo el mundo lo oye, las miradas asoman por encima de las pantallas de blackberrys y móviles y acusan. Nadie dice nada. El padre ausente.


Sábado tarde. Al tomar una esquina me cruzo con una familia de cuatro miembros. Padres y dos pequeños. Parece que irán de compras, estamos en  rebajas. Apenas unos  segundos de contacto visual y auditivo. La madre dice al hijo: “Tu pórtate bien y esta noche tendrás hamburguesa”

“Pero… de MacDonals?”

Sí, claro!

Bien!!!!

Esa será la recompensa al “buen comportamiento” del nene.


En la residencia de ancianos a la que acudo diariamente para ver a María, la auxiliar riñe a los usuarios por la falta de memoria. Se queja una y otra vez de sus repetidas preguntas, de sus desconfianzas y exigencias.

Ante la situación que la desborda ella va repitiendo para sí: “yo si que no entiendo nada, yo si que no entiendo nada  “. Yo sigo dándole la merienda a mi María y preguntándome si es que a la auxiliar no le han informado de que su trabajo consistía precisamente en cuidar de gente con alzheimer, desmemoriados, dependientes, frágiles.


Días después de Reyes las estadísticas. De los regalos que  la gente recibe un tanto por ciento son devueltos, otro tanto por ciento tirados, otro tanto por ciento revendidos en eBay. Los regalos ya no satisfacen y lo sabemos. Los seguimos haciendo y así aumentamos un poco más nuestro porcentaje de insatisfacción. 





jueves, 28 de noviembre de 2013

miradas


Al doblar la esquina lo primero que veías era un banco.

Un banco de sentarse, de esperar. En este caso un banco de esperar a que abriese la rectoría.

Hacía tiempo que pasaba por allí camino a mi trabajo. Un trabajo de a horas, muy pocas pero necesarias para saberme contribuidora a la economía de casa.

Y al tomar la esquina lo primero que vi ese día fueron sus ojos claros. Sentada en el banco junto a otros con sus carritos, esperando.

El encuentro visual fue inmediato y me acerqué a darle un par de besos. Y al dárselos sus palabras:” mira donde he venido a caer …”.

Le dije que llegaba tarde a mi trabajo lo cual era cierto y me respondió que tenía suerte de tenerlo. “Bueno, sólo una hora y media hoy” fue mi respuesta.

Seguí rápida por mi camino pero un tanto confundida, removida, mal.

Por qué alguien debe sentirse tan mal cuando sus ojos claros (los de ella) tropiezan con una mirada conocida?

“Venir a caer” se repite en mi cabeza desde hace unas horas de manera reiterativa, y mientras tanto los ministros, 28 creo, se reúnen.

Otra pregunta: para qué?